¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un tipo de trastorno cerebral que puede encontrarse en niños a partir de los 4-5 años de edad y mayores, y ocurre en aproximadamente el 5% de los niños en edad escolar. Los niños con TDAH pueden acudir al médico debido a problemas de aprendizaje como falta de concentración, dificultad para comprender las lecciones o incapacidad para completar tareas. También pueden presentar problemas de conducta, como incapacidad para permanecer quietos, juego brusco o comportamiento desafiante y oposicionista.
El TDAH es causado por un desequilibrio de las sustancias químicas cerebrales dopamina y noradrenalina, que son responsables de controlar la atención y organizar pensamientos y acciones. Se cree que los factores genéticos y las complicaciones durante el embarazo contribuyen a este desequilibrio. Es importante destacar que el TDAH no es causado por una mala crianza ni por la presión de los padres, como muchas personas creen erróneamente.
El TDAH presenta dos grupos principales de síntomas. El primero es la inatención, que a menudo se manifiesta como dificultades de aprendizaje. El segundo es la hiperactividad e impulsividad, que generalmente se manifiesta como problemas de conducta. Estos síntomas pueden parecer inicialmente menores, pero pueden afectar otros aspectos del desarrollo del niño, como la autoconfianza, las relaciones dentro de la familia y las relaciones en la escuela. Por lo tanto, los niños que muestran estos síntomas deben ser evaluados de manera temprana para permitir un diagnóstico adecuado y prevenir efectos negativos adicionales.
El TDAH puede ser diagnosticado por especialistas médicos como psiquiatras infantiles y de adolescentes o pediatras del desarrollo. Los médicos evaluarán los problemas en diferentes áreas para realizar un diagnóstico preciso y descartar otras condiciones que puedan causar síntomas similares, como trastornos neurológicos o ansiedad. El diagnóstico generalmente se realiza a través de entrevistas tanto con los padres como con el niño. Por lo general, no se requieren análisis de sangre ni estudios de imagen cerebral. Los médicos también pueden evaluar el comportamiento en la escuela mediante cuestionarios completados por los maestros o realizar una prueba de coeficiente intelectual (CI) realizada por un psicólogo clínico, según las necesidades individuales del niño.
El tratamiento del TDAH generalmente incluye la modificación de la conducta y medicación. La modificación de la conducta implica establecer metas claras para un comportamiento positivo y proporcionar estímulo o elogio cuando el niño demuestra de manera constante un buen comportamiento. Sin embargo, la modificación de la conducta lleva tiempo y debe practicarse de manera constante, a menudo con la guía de un médico a lo largo del proceso.
Hoy en día, el tratamiento farmacológico es ampliamente utilizado porque proporciona resultados rápidos, convenientes y seguros, y puede usarse junto con la terapia conductual. Existen varios tipos de medicamentos para el TDAH, y la eficacia del tratamiento depende de diversos factores, como la gravedad de los síntomas, el tipo de TDAH y otras condiciones que puedan darse junto al TDAH. Los médicos evaluarán cuidadosamente si el uso de medicamentos es necesario y supervisarán de manera continua el progreso del niño después de iniciar el tratamiento.
Los comprimidos de metilfenidato son el medicamento más utilizado para tratar el TDAH porque son efectivos, de acción rápida y fáciles de usar. El medicamento generalmente permanece activo en el cuerpo durante aproximadamente 4-6 horas. Tomar el medicamento de manera regular no provoca acumulación en el cuerpo ni genera adicción. Sin embargo, puede causar efectos secundarios como pérdida de apetito, dificultad para dormir y cefalea, por lo que los niños que toman este medicamento deben ser controlados de manera regular. Debido a que el medicamento tiene una duración de acción relativamente corta, puede ser necesario tomarlo varias veces al día para controlar los síntomas durante toda la jornada.
De todo lo anterior, puede verse que el TDAH no es una condición alarmante como muchas personas creen. Los niños con TDAH pueden asistir a la escuela y vivir su vida diaria con normalidad. El diagnóstico y el tratamiento tempranos no son difíciles y pueden dar buenos resultados, ayudando a prevenir problemas más graves en el futuro, como el ausentismo escolar o el consumo de sustancias. Comprender adecuadamente la condición y continuar el tratamiento tanto mediante la modificación de la conducta como con medicación es muy importante para conseguir resultados satisfactorios. Lo más importante es que el amor y el cuidado atento de los padres desempeñan un papel fundamental para ayudar a los niños a superar el TDAH.
fuente: Hospital Infantil Synphaet
** Traducido y compilado por el Equipo de Contenido de ArokaGO
Escritor Independiente
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