
Global Health Desk Las autoridades sanitarias de todo el mundo están vigilando de cerca una nueva variante emergente de COVID-19 conocida como “Cicada” (BA.3.2), ya que los primeros datos sugieren un alto número de mutaciones y una propagación internacional creciente.
Global Health Desk Las autoridades sanitarias de todo el mundo están monitoreando de cerca una nueva variante emergente de COVID-19 conocida como “Cicada” (BA.3.2), ya que los primeros datos sugieren un alto número de mutaciones y una propagación internacional en aumento.
La variante, identificada por primera vez en 2024 pero previamente detectada a bajos niveles, ha resurgido recientemente y ahora se reporta en al menos 20 países, incluyendo Japón, Reino Unido y Países Bajos. En algunas regiones, se estima que representa hasta el 30% de los casos detectados.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) declararon en una actualización reciente que están siguiendo la propagación de BA.3.2, tras un aumento gradual de las infecciones en Estados Unidos. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud clasificó la variante como una bajo vigilancia desde febrero, reflejando preocupaciones sobre sus características evolutivas.
Los expertos señalan que BA.3.2 presenta un número significativamente mayor de mutaciones, estimado entre 70 y 75, en comparación con variantes anteriores como JN.1. Esto plantea la posibilidad de que la variante pueda evadir parcialmente la inmunidad derivada de infecciones previas o de la vacunación, aunque aún se encuentra en investigación.
A pesar de estas preocupaciones, BA.3.2 representa actualmente una proporción relativamente pequeña de los casos en Estados Unidos, correspondiendo aproximadamente al 3,7% de las infecciones muestreadas. Sin embargo, los epidemiólogos advierten que la variante podría convertirse en dominante si la transmisión continúa acelerándose.
En cuanto a síntomas, las primeras observaciones sugieren que las infecciones causadas por la variante Cicada son en gran medida similares a otras cepas de COVID-19. Los síntomas comunes incluyen rinorrea o congestión nasal, cefalea, fatiga, estornudos, odinofagia y tos, así como alteraciones en el gusto o el olfato.
Algunos informes también han notado casos de odinofagia inusualmente severa, descrita por los pacientes como una sensación punzante o cortante, que parece asociarse con mayor frecuencia a las variantes más recientes.
Si bien actualmente no existen pruebas concluyentes de que BA.3.2 provoque una enfermedad más grave, expertos en salud pública advierten que la disminución de las tasas de vacunación y el relajamiento de las medidas preventivas en muchos países podrían aumentar el riesgo de nuevos brotes.
Las autoridades continúan enfatizando la importancia de la vigilancia, la vacunación y la concienciación pública como herramientas clave para gestionar posibles futuras olas de infección.
Fuente: USAtoday
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