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Investigadores australianos identificaron 219,442 ARN largos no codificantes potenciales en 13 tipos de cáncer utilizando una nueva herramienta de análisis genómico, revelando miles de posibles objetivos para el futuro diagnóstico y tratamiento de precisión del cáncer.
SÍDNEY — Investigadores australianos han desarrollado una nueva herramienta para investigar regiones misteriosas del genoma humano que en su día se consideraron “ADN basura”, identificando miles de posibles dianas moleculares que podrían ayudar a allanar el camino hacia enfoques más precisos para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, según el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer de Australia.
El nuevo enfoque combina el análisis de células individuales y de tejido espacial con modelización computacional, lo que permite a los investigadores detectar moléculas previamente ocultas conocidas como ARN largos no codificantes (lncRNAs) e investigar cómo las moléculas individuales pueden contribuir al crecimiento de diferentes tipos de cáncer.
El equipo de investigación analizó muestras de tejido de 13 tipos de cáncer, incluidos los cánceres de mama, cerebro, intestino y piel.
Los investigadores identificaron 219.442 posibles moléculas de lncRNA, de las cuales 94.795 nunca habían sido documentadas previamente.
Según la investigación, muchas de estas moléculas recién identificadas mostraron una alta probabilidad de tener funciones biológicas.
A diferencia del ARN codificante de proteínas, los lncRNAs no proporcionan instrucciones para producir proteínas. Sin embargo, los científicos están investigando cada vez más sus posibles funciones en la regulación de genes y otros procesos biológicos, incluidos los mecanismos asociados con el cáncer.
Los investigadores también mapearon las ubicaciones tridimensionales de lncRNAs individuales dentro de los tejidos y células cancerosos, proporcionando una imagen más detallada de dónde se encuentran estas moléculas y cómo pueden comportarse dentro de los tumores.
El equipo examinó sus interacciones con células, genes y otras moléculas, así como las ubicaciones específicas dentro de los tumores donde ocurrieron esas interacciones.
Combinar la información molecular con datos espaciales podría ayudar a los investigadores a comprender mejor cómo estas regiones del genoma, antes poco caracterizadas, influyen en la biología del cáncer.
Los hallazgos podrían proporcionar a los investigadores miles de posibles dianas moleculares para un estudio más profundo, contribuyendo potencialmente al desarrollo de diagnósticos y terapias oncológicas más precisos.
No obstante, se requerirá más investigación antes de que estos descubrimientos puedan trasladarse a aplicaciones clínicas.
La siguiente etapa de la investigación implicará experimentos adicionales para confirmar las funciones de lncRNAs individuales e identificar a los candidatos más prometedores para su posterior desarrollo en el diagnóstico y tratamiento del cáncer.
Los hallazgos ofrecen una nueva ventana a regiones del genoma humano que antes se descartaban como “ADN basura”, ampliando potencialmente la comprensión científica de los mecanismos moleculares subyacentes al cáncer y proporcionando nuevas direcciones para la investigación en oncología de precisión.
Fuente : Xinhua Thai News
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