
Beijing — Un nuevo estudio publicado en la revista científica Building and Environment destaca el "humo de tercera mano" como una amenaza cada vez más persistente y compleja para la calidad del aire interior.
Investigadores del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias han realizado, por primera vez, análisis en tiempo real del humo de tercera mano. Sus hallazgos muestran que los residuos tóxicos del humo del tabaco pueden permanecer en interiores y sufrir cambios químicos mucho después de que se haya dejado de fumar.
El humo de tercera mano se refiere a las sustancias tóxicas dejadas por el humo del tabaco que se adhieren a superficies interiores como paredes, muebles, alfombras y cortinas. A diferencia del humo de segunda mano, que se inhala directamente del aire, el humo de tercera mano se incrusta en los ambientes interiores. El estudio indica que no es simplemente una mancha estática, sino una fuente dinámica de contaminación, que re-emite continuamente partículas y gases de regreso al aire y sufre transformaciones químicas con el tiempo.
Utilizando tecnologías avanzadas de monitoreo de la calidad del aire, el equipo de investigación rastreó la liberación de partículas finas y gases de superficies contaminadas. Esto llevó a identificar diferencias clave entre el humo de segunda y tercera mano. Mientras que las partículas del humo de segunda mano se dispersan relativamente rápido, el humo de tercera mano persiste a bajos niveles en interiores durante períodos prolongados. Además, la composición química de las partículas re-emitidas del humo de tercera mano se vuelve cada vez más compleja, con un aumento en el contenido de nitrógeno con el tiempo que sugiere la formación de compuestos más dañinos.
El estudio también señala la influencia de los materiales del hogar en la contaminación crónica por humo de tercera mano. Materiales porosos como alfombras de lana y muebles tapizados actúan como reservorios efectivos, absorbiendo productos químicos relacionados con el tabaco y liberándolos lentamente nuevamente al aire. Este proceso hace que el humo de tercera mano sea altamente resistente a la ventilación convencional, permitiendo que la contaminación persista durante horas o incluso días después de un solo evento de fumar.
Sun Yele, del instituto, dijo que los hallazgos proporcionan evidencia científica importante para la formulación de directrices de salud pública. Subrayan la necesidad de incorporar el humo de tercera mano en las políticas de control del tabaco y los estándares de calidad del aire interior, e introducir nuevos indicadores químicos para detectar la contaminación persistente, a menudo pasada por alto, que representa un gran desafío para mantener ambientes interiores saludables.
Fuente: www.xinhuathai.com
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