
El Departamento de Salud Mental de Tailandia ha expresado su preocupación por el creciente impacto psicológico de la actual crisis energética y económica, instando al público a fortalecer la resiliencia mental mediante un marco de “inmunidad mental” para hacer frente al aumento del estrés y la incertidumbre.
El Departamento de Salud Mental de Tailandia ha expresado su preocupación por el creciente impacto psicológico de la actual crisis energética y económica, instando al público a fortalecer la resiliencia mental a través de un enfoque de “inmunidad mental” para afrontar el aumento del estrés y la incertidumbre.
La agencia destacó que el aumento de los precios de la energía, impulsado por tensiones geopolíticas en Oriente Medio, está afectando el coste de vida y la vida diaria, lo que genera un incremento de la ansiedad entre la población. El monitoreo de tendencias en redes sociales también ha revelado señales de comportamiento de compras de pánico, reflejando la preocupación pública por la situación.
El Dr. Kittisak Aksornwong, Director General del Departamento de Salud Mental, declaró que la crisis no es solamente un problema económico, sino también una preocupación de salud mental.
“Las personas están enfrentando una mayor ansiedad y estrés a medida que la crisis energética afecta los gastos diarios y las condiciones generales de vida. Es importante gestionar tanto la estabilidad financiera como el bienestar mental de manera simultánea”, afirmó.
El departamento recomienda medidas prácticas para reducir la presión financiera, entre ellas:
๐ Ajustar la temperatura del aire acondicionado a 26–27°C y utilizar ventiladores
๐ Apagar los electrodomésticos innecesarios
๐ Utilizar dispositivos de bajo consumo energético
๐ Planificar los viajes para reducir el consumo de combustible
๐ Gestionar las finanzas personales mediante la elaboración de presupuestos y el ahorro para emergencias
Las autoridades también aconsejan al público consumir noticias con moderación y confiar en fuentes creíbles, evitando la exposición repetida a información angustiante. Se anima a las personas a distinguir entre factores controlables, como el gasto personal y el consumo de energía, y aquellos incontrolables, como los precios globales de la energía, para reducir el estrés.
Se debe prestar especial atención a los grupos vulnerables, incluyendo personas de bajos ingresos, adultos mayores y quienes ya experimentan altos niveles de estrés.
El Dr. Jumbhot Promsida, Subdirector General, introdujo el concepto de “vacuna mental” para ayudar a las personas a desarrollar resiliencia psicológica en cuatro áreas clave:
1. SEGURO – Seguridad y Estabilidad
Mejorar la seguridad financiera mediante presupuestos, reducción de gastos innecesarios y compartiendo recursos dentro de las familias y comunidades.
2. CALMA – Equilibrio Emocional
Limitar el consumo de noticias, hacer una pausa antes de reaccionar y crear espacios seguros para el diálogo dentro de las comunidades.
3. ESPERANZA – Perspectiva Positiva
Centrarse en los aspectos de la vida que se pueden controlar, identificar oportunidades y sacar fuerza de experiencias pasadas superando desafíos.
4. CUIDADO – Apoyo Social
Apoyar a quienes te rodean, compartir recursos y asegurar que nadie enfrente dificultades en soledad, aprovechando las redes comunitarias para difundir información útil y aliento.
El Departamento de Salud Mental aconseja a las personas buscar apoyo profesional si presentan señales de alerta como insomnio, ansiedad persistente o acumulación de estrés.
Los servicios de apoyo están disponibles a través de:
El departamento destaca la importancia de mantener la calma, planificar el uso de los recursos sabiamente, evitar compras innecesarias y verificar la información antes de compartirla. Estas acciones pueden ayudar a reducir el pánico, fortalecer la resiliencia mental y permitir que la sociedad afronte la crisis de manera sostenible.
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