
Jerusalén - Investigadores de un equipo internacional que abarca China, Israel, Estados Unidos y Suecia han identificado un receptor olfativo crucial en los mosquitos que les permite detectar y evitar compuestos naturales repelentes de insectos, como el borneol, una sustancia comúnmente presente en el aceite de alcanfor.
Jerusalén - Investigadores de un equipo internacional que abarca China, Israel, Estados Unidos y Suecia han identificado un receptor crucial de olor en los mosquitos que les permite detectar y evitar compuestos naturales repelentes de insectos como el borneol, una sustancia comúnmente encontrada en el aceite de alcanfor.
El estudio, realizado por científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, reveló que el receptor conocido como OR49 desempeña un papel central en la forma en que los mosquitos responden a estos compuestos. Los hallazgos fueron publicados en la revista Nature Communications.
Según los investigadores, la activación del receptor OR49 desencadena señales neuronales que suprimen la atracción de los mosquitos hacia los olores humanos, lo que hace que se alejen volando. Sin embargo, cuando este receptor es desactivado genéticamente, los mosquitos ya no evitan el borneol, confirmando su papel clave en la detección de repelentes.
Se encontró que el receptor estaba activo en varias de las principales especies de mosquitos, incluidas aquellas responsables de transmitir enfermedades como la fiebre del dengue, el virus del Zika y el virus del Nilo Occidental. Experimentos de comportamiento demostraron que los mosquitos expuestos al borneol pasaron significativamente menos tiempo cerca de la piel humana.
El descubrimiento llega en un momento crítico, ya que los mosquitos están volviéndose cada vez más resistentes a los repelentes químicos convencionales. Al mismo tiempo, continúan creciendo las preocupaciones sobre los impactos ambientales y en la salud de los insecticidas tradicionales.
Al dirigirse a los sistemas sensoriales de los mosquitos, particularmente a cómo detectan y responden a olores específicos, los científicos creen que podría ser posible desarrollar repelentes de nueva generación que sean más precisos, de mayor duración y más seguros tanto para los humanos como para los ecosistemas.
El estudio también aporta una perspectiva histórica sobre el uso prolongado del alcanfor y el borneol. Estas sustancias fueron ampliamente comercializadas desde Borneo hasta China y a lo largo de las rutas marítimas de la Ruta de la Seda, valoradas no solo por su fragancia y propiedades medicinales sino también por sus efectos repelentes de insectos.
La identificación del receptor OR49 ayuda a explicar la base científica detrás de la efectividad de estos compuestos naturales tradicionales, que continúan utilizándose en aplicaciones modernas hoy en día.
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